ESCUELA DE COCINA NATURAL
"Dr. Ernesto Tiscornia"

Cocina vegetariana, vegana, crudivegana, sin gluten ni lácteos

Historia de las lentejas

 

Es interesante conocer los orígenes de la lenteja, una legumbre a la que los  investigadores coinciden en considerar como una de las más antiguas que se conocen.

Conozcamos cómo llegó la Lens culinaris (tal su nombre científico) a ser tan popular…

Los primeros indicios de su cultivo datan de unos 7000 a 9000 años de antigüedad!  Aseguran los investigadores que comenzó en  Israel.

Desde los primeros tiempos de la agricultura se hicieron selecciones permanentes que posibilitaban que se las apreciara de manera especial.  Pueblos neolíticos de la India, Egipto, Oriente Medio y Europa plantaban lentejas que podían recolectar a manos llenas.

La civilización egipcia se destacó por su cultivo intensivo y por ser los primeros exportadores de lentejas de la Antigüedad.  Era la comida destinada a la realeza, tal como puede verse en una pintura al fresco de la época de Ramses III (1200 a.C) donde se ve a un sirviente cocinando con esta legumbre.

Pero también fue la comida de los obreros  que construyeron la gran pirámide de Keops.  Cuentan los historiadores que se les daba grandes cantidades de lentejas junto con cebolla y cerveza…

Cuenta Herodoto que en dicha pirámide podía encontrarse una inscripción en la que se detallaban las cantidades de alimentos consumidos por dichos obreros.

Pero ya había referencias en jeroglíficos egipcios de 2000 a.C.

En cambio, los griegos y los romanos la consideraban un alimento destinado únicamente a los pobres.  O para aquellos que querían dar muestras de pobreza y humildad como algunos filósofos o religiosos.

Tal vez parte de la mala fama que alcanzó en algunos momentos tuvo que ver con el relato bíblico que se encuentra en el Génesis 25:34 donde se cuenta del trueque por un plato de lentejas que hizo Jacob para quedarse con la primogenitura de Esau, su hermano mayor…

Según Apiano, natural de Alejandría, que ocupó altos puestos como funcionario en Egipto a mediados del siglo II d. C,  la lenteja era el plato principal de las cenas funerarias pues tenían una curiosa condición de que:
Al comer lentejas de Egipto, el hombre se vuelve alegre y divertido”.

Para Apiano, era esta virtud de alegrar a los deprimidos, llorosos y desesperados la que incitó a los romanos a servirlas durante las cenas de duelo familiar.

No podemos dejar de mencionar que Hipócrates, médico del siglo V, señalaba las virtudes terapéuticas de las lentejas.  A los enfermos de hígado les indicaba un caldo concentrado de esta legumbre.

Durante la Edad Media se revaloriza nuevamente su consumo.  La razón? se trató de una época de hambre y escasez.

Durante el siglo XVII nuevamente se rechazó su inclusión en la dieta humana y se proclamó que sólo era buena para los caballos.  Pasó así de la mesa familiar a la caballeriza!

Y debió esperar hasta otra época de penuria, esta vez durante la Revolución Francesa para ser  bienvenida nuevamente en los hogares, lugar que ya nunca más perdió.

Ahora que hemos conocido algunas de las circunstancias por las que atravesaron estas pequeñas y nobles legumbres, en otra entrada conoceremos  sus propiedades y cómo potenciar las mismas.

Mientras tanto, les acercamos una curiosa derivación del nombre de la Lens culinaris (de www.planetacurioso.com).

En el siglo XIV comenzó la fabricación de unos pequeños discos de vidrio que podían montarse sobre un marco.  Adivinan qué eran? Claro, los primeros anteojos o gafas de lectura.

Como estos pequeños discos tenían forma de lenteja, se los llamó “lentejas de vidrio” y de aquí proviene la palabra “lente”!

Así que ahora termino esta reseña del origen de las lentejas acomodando mis lentejas de vidrio para poder seguir escribiendo…

Hasta la próxima historia!

Lic. Juana Tucci
Directora de IATENA Instituto Argentino de Terapias Naturales

Categories: Relatos de la tierra

2 respuestas so far.

  1. Jorgebucci@aol.com dice:

    Gracias por su artículo. Hace 75 años mi madre tuvo que dejarme sólo en casa, en Buenos Aires, por unos minutos para llevar a mis hermanas mayores al colegio. No me gustó que me dejara y para consolarme me subí a una silla y me comí una cacerola de lentejas de sobre la mesa de la cocina. Completamente toda, para el asombro de mi mamá a su regreso. A los casi 80 sigo haciendo desaparecer las lentejas que dejen a mi alcance. Genio y figura…

Responder


*


Entradas recientes

Muffins veganos marmolados de...

Publicado el día Dic - 11 - 2017

0 comentarios

Albondiguitas sin gluten “Morunas”

Publicado el día Dic - 3 - 2017

0 comentarios

Turrón crudivegano de chocolate,...

Publicado el día Dic - 3 - 2017

0 comentarios

Rollitos de zucchini con...

Publicado el día Dic - 3 - 2017

0 comentarios